PREVENCIÓN DEL CÁNCER
Prevención del cáncer: qué podemos hacer y qué dice la evidencia
Una parte importante de la carga mundial de cáncer está relacionada con factores de riesgo que pueden modificarse. La prevención no elimina el riesgo de cáncer, pero puede reducirlo y constituye una de las herramientas más importantes para disminuir su impacto.
La OMS estima que alrededor del 38 % de los casos de cáncer pueden prevenirse mediante la reducción de factores de riesgo y estrategias preventivas basadas en evidencia. En el análisis mundial de OMS/IARC publicado en 2026, el 37 % de los nuevos casos de 2022 —unos 7,1 millones— estuvo vinculado a causas prevenibles.
Prevenir no significa garantizar que no habrá cáncer
El cáncer es un grupo amplio de enfermedades y no todos los casos tienen una causa prevenible conocida. Los factores genéticos, la edad, las exposiciones acumuladas y otros elementos pueden intervenir. Por eso, una conducta saludable reduce determinados riesgos, pero no permite prometer que una persona no desarrollará cáncer.
La prevención debe entenderse como reducción del riesgo y protección de la salud, no como una garantía individual.
Tabaco: una de las prioridades de prevención
El tabaco es la principal causa prevenible de cáncer a escala mundial. La OMS/IARC estimó que el consumo de tabaco estuvo relacionado con aproximadamente el 15 % de todos los nuevos casos de cáncer en 2022.
Evitar el consumo de tabaco y dejar de fumar son medidas con un respaldo científico especialmente sólido. La exposición al humo de tabaco también tiene consecuencias para otras personas.
La prevención no debe limitarse a cigarrillos: el consumo de otros productos de tabaco también puede generar exposición a sustancias carcinógenas. Las recomendaciones sobre productos de nicotina deben revisarse según la evidencia y las normas sanitarias vigentes.
Alcohol: menos exposición significa menor riesgo
El alcohol es un carcinógeno reconocido y está causalmente relacionado con varios tipos de cáncer. La OMS señala que el riesgo aumenta con la cantidad de alcohol consumida.
Por eso no debemos presentar el vino, la cerveza o cualquier otra bebida alcohólica como una estrategia para prevenir cáncer. Las recomendaciones preventivas deben partir de la evidencia sobre el alcohol y no de supuestos beneficios de una bebida concreta.
Importante: esta información no significa que una persona que consume alcohol vaya necesariamente a desarrollar cáncer. Significa que existe un riesgo relacionado con la exposición.
Alimentación: calidad global, no alimentos milagrosos
Una alimentación saludable forma parte de la prevención del cáncer. La OMS recomienda una dieta basada en los principios de adecuación, equilibrio, moderación y diversidad, con predominio de alimentos poco procesados o no procesados.
Para prevención del cáncer, el enfoque debe centrarse en el patrón general de alimentación y en factores relacionados como el peso corporal, el consumo de alcohol y la actividad física.
No existe evidencia suficiente para presentar un alimento aislado como capaz de “matar” tumores o sustituir un tratamiento contra el cáncer. Un alimento saludable puede formar parte de una dieta saludable sin convertirse por ello en un medicamento.
Actividad física y peso corporal
La actividad física regular y el mantenimiento de un peso corporal saludable forman parte de las estrategias de prevención recomendadas por la OMS. El exceso de peso se relaciona con varios tipos de cáncer, aunque la magnitud de la asociación depende del cáncer concreto y del contexto.
La prevención no exige una rutina perfecta. El objetivo es incorporar actividad física de forma regular y sostenible, dentro de las posibilidades y condiciones de salud de cada persona.
En personas con enfermedades o limitaciones físicas, la intensidad y el tipo de actividad deben adaptarse individualmente y, cuando corresponda, consultarse con un profesional de salud.
Infecciones que pueden aumentar el riesgo de cáncer
Algunas infecciones crónicas son causas reconocidas de cáncer. La OMS señala especialmente a Helicobacter pylori, determinados tipos de HPV y los virus de la hepatitis B y C, además de otros agentes infecciosos.
En 2022, aproximadamente el 10 % de los cánceres diagnosticados mundialmente se atribuyó a infecciones carcinógenas. La proporción es especialmente relevante en países de ingresos bajos y medianos.
La prevención puede incluir vacunación cuando está indicada, prácticas sexuales seguras, prevención de infecciones y atención médica adecuada. La vacunación contra HPV y hepatitis B puede reducir el riesgo de determinados cánceres.
Radiación ultravioleta y protección solar
La radiación ultravioleta es carcinógena para los seres humanos y se relaciona con los principales tipos de cáncer de piel. La exposición solar excesiva y los dispositivos de bronceado artificial aumentan el riesgo.
Las medidas preventivas incluyen reducir la exposición intensa a radiación ultravioleta y utilizar medidas de protección apropiadas, como ropa protectora y protección solar.
La prevención debe ser especialmente cuidadosa durante la infancia y adolescencia, cuando la exposición acumulada a radiación ultravioleta puede ser relevante.
Contaminación y exposiciones ocupacionales
La contaminación del aire es un factor de riesgo importante para el cáncer de pulmón. También existen exposiciones ocupacionales a sustancias o agentes carcinógenos, entre ellas algunas relacionadas con radiación ionizante y asbesto.
La prevención en estos casos no depende únicamente de decisiones individuales. También requiere ambientes laborales seguros, medidas de protección y políticas de salud pública.
La OMS incluye la reducción de la exposición a contaminación atmosférica y la minimización de exposiciones ocupacionales a radiación ionizante entre las estrategias preventivas.
¿Y la salud mental?
Cuidar la salud mental es importante para la salud general, pero no debemos convertir esta idea en una afirmación de que el estrés, la ansiedad o una actitud determinada causan cáncer o que pensar positivamente puede prevenirlo.
La prevención del cáncer debe centrarse en factores para los que existe evidencia. La salud mental puede formar parte de un estilo de vida saludable y del acompañamiento de una persona que enfrenta una enfermedad, sin atribuirle una capacidad preventiva que la evidencia no demuestra.
¿Qué ocurre con los suplementos y las dietas “anticáncer”?
Un suplemento puede contener una sustancia biológicamente activa, pero eso no significa que prevenga o trate el cáncer. Los resultados de estudios celulares o en animales no demuestran automáticamente eficacia en personas.
Las dietas extremas, productos “detox”, megadosis de vitaminas o suplementos promocionados como anticáncer no deben presentarse como sustitutos de la prevención médica ni del tratamiento oncológico.
Además, algunos suplementos pueden producir efectos adversos o interferir con medicamentos. En una persona con cáncer, su uso debe revisarse con el equipo de salud.
Prevención según la persona y su contexto
La prevención no es idéntica para todas las personas. Edad, antecedentes familiares, exposiciones laborales, enfermedades previas, hábitos, vacunación y otros factores pueden modificar el riesgo y las recomendaciones aplicables.
Una evaluación médica puede ayudar a contextualizar estos factores y orientar cuándo puede ser apropiada una consulta, una medida preventiva o una estrategia de detección.
Las recomendaciones de tamizaje, por ejemplo, dependen del tipo de cáncer, la edad, los factores de riesgo y las guías vigentes. Prevención y tamizaje son conceptos relacionados, pero no son lo mismo.
Una regla para interpretar información sobre prevención
Cuando una noticia, publicación o producto afirma que algo “previene el cáncer”, conviene preguntar: ¿para qué tipo de cáncer?, ¿en qué población?, ¿qué tipo de estudio lo demuestra?, ¿se ha observado en seres humanos?, ¿qué magnitud tiene el efecto?, ¿existen riesgos?, ¿ha sido incorporado a recomendaciones clínicas?
Esta sección de Acamédicos seguirá esa misma lógica: diferenciar evidencia consolidada, asociaciones, resultados preliminares e hipótesis de investigación.
Información educativa
Esta página tiene finalidad educativa y no sustituye una valoración médica individual. Las recomendaciones pueden cambiar a medida que aparece nueva evidencia científica.